Título:
“El hijo de Don Peter”
Autor:
Francisco Morales Domínguez.
Hubo un día que Don Peter se llevó un
gran susto por culpa de uno de sus hijos, su hijo Claudio para ser exactos.
Claudio tenía 12 inocentes años, mientras que Don Peter era un lobo de mar de
50 años. El pequeño le dijo tiernamente que iba a dejar de estudiar. Don Peter
se lo tomó con humor y decidió darle la vuelta a la tortilla:
— No hay problema —
dijo Don Peter. — Pero te irás interno, aquí sin
hacer nada no te puedes quedar.
El hijo se quedó pensando.
— No me importa — dijo Claudio.
— Pues prepara tus cosas en un bolso
y el sábado vamos a ver a Don Julián para que te admita.
Era miércoles y daba la sensación
que el sábado no iba a llegar nunca. Mientras, el pequeño muchacho estaba
despidiéndose de su madre y su hermana. Ellas le aconsejaron que no fuera loco
y que estudiara, que terminara el colegio y que luego hiciese algo que le
gustara. El colegio es algo que todo el mundo tiene que hacer, ya después cada
uno busca el camino que quiere en la vida.
Llegó el sábado, a eso de las diez
de la mañana salieron Don Peter, su mujer, Claudio y su hermana en su
utilitario camino al colegio interno. Claudio estaba callado, no decía ni una
palabra. Pensaba y pensaba. Llegaron a un aparcamiento y aparcaron el coche.
— Ahora voy a hablar con Don Julián,
tú vete preparando el bolso.
Salió Don Peter del coche seriamente
y cuando dobló la esquina del coche y nadie podía verle se metió en el primer
bar que vio. Le atendió un camarero:
—Me da una cerveza y me pone una
tabla de queso.
Don Peter saboreó la cerveza y el
queso con la inocencia de su hijo, le entraba la garimba como agua. Cuando
terminó pagó la cuenta y salió del bar. Llegó al coche de nuevo con un
semblante serio y le dijo a Claudio:
—Ya está todo hablado con Don Julián:
te quedas interno. Ya nos dirán cuando te venimos a ver.
—Papá, voy a estudiar, ya no quiero
ir interno.
—Bueno, ¿estás seguro?
—Sí, papá.
—Está
bien, mañana le diré a Don Julián que cambiaste de decisión. Hoy nos vamos a la
playa, que es sábado. ¿Les parece?
Los dos hijos de Don Peter se pusieron muy contentos de ir a la playa,
para Claudio fue una liberación. Mientras, Don Peter había demostrado que para
ser lobo de mar se requiere astucia y resiliencia ante los problemas. Su retoño
aprendió una lección y decidió estudiar y labrarse un porvenir.
Fin.
Copyright 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario